EVS (Echa a Volar Sinpensarlo)

Por Carlos Ortiz de Elguea en 21-04-2016
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Raro será, que tras leer este texto, no seáis
Uno de los muchos que siga teniendo recelo ante la idea de
Marcharse de casa a trabajar.
A vivir con poco dinero y a veces con
Na... porque ¡para qué! Pero si algo voy a
Intentar es que, al terminar, os entre, con suerte, un poco de
Ansia por volar.

Y ahora estaréis pensando... "¿Pero qué dices? ¿De qué hablas?" Y con razón. Pero no os pongáis a la defensiva aún y tomad este acrónimo sin sentido y sin rima, como un recurso literario. Un recurso que simplemente expresa que lo que os voy a contar es 95% objetivo, pese a que por momentos pueda sonar, como si escondiese algo más... Algo, poético o adornado para convencer.   

Nada más lejos de la realidad
pues con 0 poesía
comienza mi historia en Rumanía...

Corría mediados de Marzo de 2014, cuando me enteré de que existía algo llamado EVS, a través de unas jornadas de "empleabilidad 2.0" que organizaba la UMH (Universidad Miguel Hernández) a las que había acudido en busca de futuro.

En ellas se me explicó que el "EVS" era un servicio de voluntariado, coordinado y sobre todo subvencionado con fondos de la Unión Europea.

Las siglas que yo he querido llamar "Échate a Volar Sinpensarlo" significan en realidad "European Voluntary Service". Pero he querido ponerle ese título, porque fue lo que me vino a decir quien manejaba el tema aquí en mi ciudad.   

Su frase definitiva fue: "Haz el voluntariado o no lo hagas, pero no busques excusas" 

Al más puro estilo "Apple" cuando anuncia sus productos diciendo: "Tienes un...o no lo tienes"   

Y pensé ¿Tan convencido está este tío de la calidad de su "producto"? ¿Tan bueno será eso del voluntariado como para que se moleste tan poco en vendérmelo? Bueno el que eso del voluntariado, fuera tan bueno, lo leí en su cara. Que era la de quien, además de esa convicción, tiene la experiencia de haber oído mil excusas y dudas para no hacer lo que a él ya le había hecho feliz un día. Supongo que por esa intuición, sumada a mi inquietud por ver cosas nuevas, decidí que yo no sería de los que no han hecho un voluntariado. Y eso que reconozco que, antes de partir hacia Rumanía, que fue mi destino final, encontré muchas personas que me ofrecieron más dudas y negaciones de las que ya pudiese tener yo. Entre ellas, mis padres que, asustados ante la idea de perder a su hijo por tierras del Este, se pusieron totalmente en contra.   

Reconozco que se lo puse difícil, pues mi proyecto estaba relacionado con drogadictos. Y tal y como se lo vendí tampoco era para tirar cohetes. Pero ya se sabe, que un padre al final cede y si no... En este caso me daba igual, porque estaba decidido. Mi instinto me decía que valía la pena. No solo por la experiencia, sino porque además las condiciones eran inmejorables, desde mi punto de vista: 

Jornada de 6 horas + Transporte gratuito a la ciudad destino y para colmo la "seguridad" de que de dormir y de comer no me iba a faltar. ¿Quién podría pedir más?
Yo fui sabiendo solamente eso, porque se ve que quienes me informaron, no me querían decir nada sobre el auténtico tesoro que escondía todo aquello... 

No me querían decir...   

Que luego encontraría una asociación fantástica, en la que trabajaban conjuntamente más de 20 voluntarios de más de 20 países, con los que no pude disfrutar más.
Que me ofrecerían un teléfono, conexión a internet y transporte dentro de la ciudad también grátis.
No me querían decir que aprendería un idioma nuevo.
Que viajaría por casi todo Rumanía.
Que encontraría personas interesantísimas dispuestas igual que yo, a vivir un hermoso año en sus vidas.
No me dijeron siquiera, que acabaría dando clases en más de 20 colegios y guarderías, que tendría eventos con profesores, con universitarios. Que tendría intercambios lingüísticos y culinarios entre un montón de celebraciones más que la mayoría de las veces eran muy interesantes...

No, no me dijeron nada de eso; porque eso, aunque a ellos también les hubiese pasado a su manera cuando lo hicieron, no dependía de ellos, sino de mí.
También de que yo me leyese bien las condiciones de mi proyecto -cosa que más de uno no hace-. Pero muy por encima de eso, de la energía, la actitud y las ganas que llevase conmigo. Porque la palabra voluntariado, nunca puede venir más al caso que en este caso:   

EL 90% DEPENDE DE TU VOLUNTAD 

Depende de tu voluntad; que sea un buen aprendizaje para tu vida... un buen año...o como en mi caso... el mejor año de mi vida. Por eso, emulando a mis informadores te digo una vez más: 

"Echa a Volar Sinpensarlo, o no lo hagas... pero no busques excusas" 




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