¡Aprende, experimenta, disfruta! Sácate provecho y vive

Por Juan José Martínez Sánchez en 04-04-2016
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En numerosas ocasiones tratamos de pasar sigilosamente por la universidad y por la vida en general, sin pensar en lo gratificante que es el dejar huella tanto en lugares como en personas. Esta actitud puede florecer por la falta de confianza en uno mismo, por miedo al rechazo o a la no integración en un grupo, por la ausencia de fuerza interior para afrontar cosas nuevas o, incluso, por ver innecesaria la ampliación de experiencias y proyectos que podemos llevar a cabo.

Los estudiantes universitarios, de cualquier rama de estudio e investigación a la que se dediquen, pueden aumentar el abanico de conocimiento y de aprendizaje, a la par que divertirse interesándose por otros conceptos que no se estudian y/o practican en los centros de enseñanza.

Por ello animo, mediante mi testimonio, a tratar de buscar e implantar nuevos métodos de crecimiento personal y profesional.

Soy estudiante de Administración y Dirección de empresas pero, además de interesarme por la economía empresarial, también encuentro mi nicho profesional en el mundo del teatro y en el de la educación. ¿De dónde viene esta inspiración? Del colegio. Allí realicé obras musicales y colaboré como monitor en actividades extraescolares y en campamentos de verano. Se puede comprobar cómo busqué otras posibilidades ajenas al mundo empresarial. Me costó bastante porque soy un chico tímido, pero no me dejé acorralar por esta barrera personal.

El teatro me transmitió mucha paz, alegría, conocimiento y formas de trabajar y de contribuir dentro de un grupo. Ahora cada vez que entro en un teatro respiro magia. Todos tenemos una afición o un hobby que debemos explotar y nunca dejarlo a un lado. En mi caso es el teatro, pero seguro que el deporte, la música, la fotografía, el excursionismo, la pintura… pueden ser intereses que realmente te gusten a pesar de no dedicarte a ello el día de mañana.

Por otra parte, el hecho de ser monitor de campamento me ha ayudado mucho tanto profesional como personalmente. Es una experiencia enriquecedora. Es una gran responsabilidad estar al mando de chicos y chicas que están en educación primaria (de seis a doce años), pero aprendes mucho de ellos. Lo que más feliz me hace sentir es la sensación de disfrute que tienen los niños, las risas que les provoco, la ayuda que les proporciono, los momentos de juego… Porque no sólo es el monitor el que deja huella en los niños, sino los niños en el monitor. Por tanto, también animo a explotar tu habilidad en este tipo de actividades que contribuyen al enriquecimiento moral de la sociedad (Monitor campamento, ayuda al estudio, voluntariados, trabajos en ONGs, residencia de ancianos…)

Estas dos experiencias (teatro y monitor) tienen parte de diversión y parte de trabajo. Pero también es importante ampliar los conocimientos que se estudian en la universidad, es decir, los asuntos académicos. En mi caso, busqué temas que me pudieran interesar, relacionados con mi área de estudio. Ejemplo de ello son la realización de cursos de marketing digital, manejo avanzado de Excel, análisis de bases de datos e interpretación de los mismos, desarrollo de competencias profesionales…Ello permitirá que aumentemos nuestros conocimientos haciéndonos más consistentes en la rama que estemos cursando. Sabremos manejar de mejor manera los problemas que se puedan plantear y tomar decisiones de una forma adecuada.


No deberíamos centrar todas las experiencias que queramos llevar a cabo en la búsqueda de empleo en un futuro. Debemos pensar por nosotros, en aspectos que nos sirvan para crecer personal e intelectualmente. No debemos dejar pasar las oportunidades que tenemos de vivir la vida de una manera que nos enriquezca. Es muy posible que con el tiempo ya no podamos permitirnos realizar una serie de vivencias que podríamos haber tenido antes. Nosotros, los universitarios, tenemos la gran suerte de poder compaginar varias actividades que contribuyan a nuestro saber y experiencia.

La universidad cambia por completo la forma de actuar y de pensar. Es un momento único que ayuda a conseguir nuestros objetivos el día de mañana. La vida de un universitario no se debe quedar en una rutina de “acudir a clase y volver a casa”. La vida de un universitario consiste en acudir a clase, trabajar mediante la investigación de los temas estudiados, estar presente en algún tipo de organización, pasar tiempo con los compañeros y amigos, asistir a seminarios y conferencias… Así verdaderamente habremos crecido como personas y como profesionales. Saldremos de la universidad para “comernos el mundo”.

El resumen de mi argumentación viene reflejado en su título: “Aprende, Experimenta, Disfruta”. Si conseguimos aunar estas tres ideas conseguiremos la satisfacción plena tanto nuestra como en los demás.


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