Llegar desde la formación a tu proyecto

Por momit en 10-02-2016
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Perseguir un sueño es un objetivo a largo plazo, porque las start up no son cosa de un día. Eduardo Rodríguez, cofundador de momit®, lo tuvo claro desde un primer momento: si la vida la mueve la pasión, no hay que olvidar que son muchas las etapas a recorrer. Así, aficionado a las telecomunicaciones y la informática, realizó estudios superiores en estas materias. Pero el objetivo en su vida profesional era otro y por eso ascendió otro escalón: estudió un módulo sobre Gestión Comercial y Marketing. Desde el primer momento supo lo que quería. 

Desde pequeño no soltaba los ordenadores y las consolas. Su principal pasión estaba clara, pero tenía otra visión: algún día quería desarrollar un negocio o empresa personal. No deseaba terminar trabajando por cuenta ajena, soñaba con emprender su propio proyecto. 

Pero las empresas son muy buenas detectando el talento. Así que, siendo muy joven, Correos Telecom se fijó en sus habilidades y lo fichó. Estuvo 13 años enrolado en un proyecto muy ambicioso del que extrajo enseñanzas muy valiosas. En primer lugar, que la formación no acaba cuando uno sale de la Universidad, porque en esos años, gracias a buenos jefes, descubrió a fondo el sector de las Telecomunicaciones. Su ascensión fue paulatina y alcanzó el puesto de Jefe de Proyecto, que desempeñó como sus demás obligaciones con pasión. Sin embargo, él era cada vez más consciente de que su objetivo personal era otro.
Formación, conocimiento, gestión real y algo más encontró Eduardo Rodríguez gracias a su carrera en Correos Telecom. Durante su labor profesional conoció a Miguel Ángel Sánchez, que, como él, perseguía el objetivo de montar su propia empresa.   

Cuando la crisis se cebaba con España, estos dos emprendedores decidieron dar el paso de dejar sus cómodos y buenos empleos en multinacionales sólidas y competentes y comenzar su andadura en solitario. Barajaron tres ideas diferentes antes de dar con lo que sería definitivamente momit®, el proyecto con el que al final triunfarían. Estábamos ante el nacimiento de una start up. 

Sus ideas tenían como base siempre la tecnología, a la que se sumó luego el interés por la eficiencia energética. Allí estaban su experiencia y su conocimiento pero, sobre todo, la formación recibida en la universidad y en su vida laboral. Mientras tanto, llamaron a todas las puertas que había en España, a todos los lugares donde pudieran encontrar financiación, apoyo o asesoramiento. De dos millones de puertas, se abrieron cuatro, y aprovecharon la oportunidad.   

Con el diseño de una tecnología capaz de crear un termostato que aprendiera de nuestras costumbres y nos ayudara a ahorrar calefacción bajo el brazo, se dedicaron a buscar una financiación que encontraron en los Friends and Familiy Founds. En China, encontraron un fabricante que confió en hacer el primer prototipo, a un precio al alcance de estos emprendedores. 

Comienzaron a abrirse puertas y, con 75.000 euros de la empresa pública de financiación ENISA, terminaron el primer prototipo. Entonces comienzaba la carrera veloz hasta el triunfo. momit®, tiene solo cuatro años de vida, y su despegue se ha producido sobre todo en los dos últimos años. Han llovido los reconocimientos porque han sido capaces de ofrecer un producto puntero en tecnología y novedoso en el mercado. Sólo una empresa americana fabricaba hasta entonces algo semejante. Si tenemos la tentación de comparar, frente a los 75.000 euros con los que comenzó momit® a andar, esta compañía estadounidense contaba con un capital de 88 millones de dólares. 

momit® triunfó y comenzó a vender. Y a recibir reconocimientos al resultar finalistas en LeWeb Paris, ganador de UNIR, de Wayra o Emprendedores La Caixa. Esta joven compañía española fue seleccionada el pasado año como la mejor iniciativa para hacer un planeta sostenible e inteligente por IBM, dentro de su prestigioso certamen Smartcamp. Y hace poco, el respaldo ha venido del proyecto europeo INCESe. 

momit Smart Themosthat nos ayuda a gastar un 30% menos de calefacción, lo que no sólo redunda en ventajas para nuestros bolsillos, sino también para el medio ambiente. Su dispositivo aprende de nuestros hábitos, y gracias al WiFi y a los smartphones, consigue un rendimiento óptimo de la calefacción. Estos emprendedores se sitúan entre el Internet de las Cosas, que manejara nuestros hogares y la Smart Tech, que cuida del medio ambiente, dos sectores donde las start ups están creciendo como la espuma. 

La pasión de Eduardo Rodríguez y Miguel Ángel Sánchez ha hecho posible que hoy tengan casi 30 trabajadores y presencia en 13 países. No contentos con haber creado un dispositivo novedoso, ahora se plantean aplicar su tecnología al aire acondicionado. 

Las personas que entran en su equipo son ingenieros informáticos e ingenieros electrónicos, a los que se suman trabajadores comerciales y de marketing. Todos prosiguen con su formación tanto en cuestiones técnicas como en conocimiento de idiomas, algo básico para ello. 

En los perfiles de sus empleados, como en ellos mismos y en su forma de trabajar, buscan personas sin miedo y que sepan perseguir sus sueños. Valoran mucho la persistencia, porque entre miles de noes siempre se esconde un sí. Y por supuesto, la pasión, siempre presente y que se alimenta de formación, trabajo e ideas. Perseguir sueños consiste, muchas veces, en un ejercicio de constancia, imaginación y perseverancia.

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