Crear una empresa antes de los 25 y petarlo

Por StudentJob en 09-12-2015
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Sería normal estar asustado. Una empresa dirigida por personas menores de 25 años, sin la vigilancia de ningún adulto responsable. Cabría pensar que la oficina sería consumida por el fuego en plena orgía de smartphones y música electrónica. Sin embargo, el taller de GIK LIVE sigue en pie y la empresa está creciendo a buen ritmo, dando trabajo a siete veinteañeros. 


Los jóvenes de hoy buscan un empleo que signifique algo para ellos. Pasamos un tercio de nuestra vida trabajando y la llamada Generación Y no quiere perder ni un segundo de disfrute recreativo. Por eso, un buen número de jóvenes se lanza a la creación de sus propios proyectos. Entrevistamos a Taig Mac Carthy (25 años), uno de los creadores del vino azul. Este producto salió al mercado hace un año y uno de sus fundadores nos habla sobre cómo ha sido la experiencia de crear una empresa antes de los 25. 

¿Quiénes constituyen el equipo de GIK LIVE y cómo os conocisteis?
Somos cinco chicos y dos chicas. La mayoría tenemos un perfil creativo, aunque procedemos de distintas disciplinas. Por ejemplo, a Aritz (23 años, Comunicación) le conocí en una fiesta: él y su novio eran los DJs. A Gorka (24 años, Informática) le conocimos en un evento de hacking. Imanol y yo nos conocimos en la universidad, yo estudié Diseño y él Marketing. Lo único en lo que nos parecemos es en que necesitamos crear. Cada uno en su disciplina, nos gusta aprender siempre cosas nuevas. 


Os movéis en un entorno que no es precisamente joven: el mundo del vino. ¿Alguna vez os han menospreciado por ser tan jóvenes?
No utilizaría la palabra “menospreciado”, pero hay que entender que son de otra generación. Reunirse con un bodeguero o con un importador puede ser extraño, si no está acostumbrado a tratar con jóvenes que se muevan. Quedas con un señor y empezáis a hablar sobre business. A medida que charláis, sabes que quiere preguntar: “perdonad pero, ¿qué edad tenéis?”. Aunque en el fondo, lo que quiere preguntar es: “¿podría hablar con vuestros padres?” (se ríe). En realidad es gracioso. 


Hacéis un vino azul. ¿Bebéis en la oficina?

Claro. De hecho, en el taller tenemos un frigorífico y una barra de bar. También tenemos una batería y guitarras con amplificadores para hacer bolos de vez en cuando. Nos gusta pasarlo bien. También trabajamos mucho, que conste! 

¿Es una ventaja o una desventaja ser tan jóvenes?

Creo que nuestra generación tiene una capacidad de aprendizaje superior a la de generaciones anteriores. Fuimos los primeros de la casa en aprender a utilizar el ordenador y tuvimos la responsabilidad de enseñar a nuestro padres cómo usar el email y ese tipo de cosas. No éramos informáticos, sino niños; con eso bastó. Aquellos pinitos con el Windows 95 constituirían una realidad de la que nunca hemos escapado. Sabemos que no hay nada imposible de aprender, si Internet es tu aliado. Creo que eso es una gran ventaja. No nos da miedo aprender cualquier cosa que se nos ponga delante. 


¿Recomendarías a otros jóvenes trabajar en una empresa como la vuestra?
A tope. Sin ninguna duda. Creo que es guay no tener jefes, o tener jefes que no tengan un concepto tradicional de la estructura empresarial. Creo que en las empresas jóvenes se entiende mejor que nadie es un mero operario, sino que todo el mundo puede pensar de forma creativa y encontrar soluciones.

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