Estudiar en Mallorca

Por Sofía Román Barbieri en 12-11-2015
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La vida del estudiante en la mayoría de ciudades españolas es un arma de doble filo y Palma de Mallorca no se queda atrás. El clima es uno de los factores que más malas pasadas nos juega a los que estudiamos aquí, los meses de frío son pocos y en seguida vuelve a brillar el sol sobre nuestras cabezas, y claro ¿Quién prefiere pasarse la tarde en la biblioteca o en casa estudiando en lugar de disfrutar de los rayos del sol en una terracita cualquiera? Si a eso le sumamos un smartphone al que no le dejan de llegar WhatsApps con mil planes mejores que estudiar, la cosa se complica aún más si cabe.


 La cuestión es que en época de exámenes (sí, ese momento en el que el café y el redbull entran por vía intravenosa y no por la garganta, y en el que nos arrepentimos tantísimo de no haber estudiado un poco cada día) las bibliotecas revientan. Hay tres en las que dentro de poco habrá que reservar una silla con un mes de antelación: Ramon Llull, Josep Maria Llompart y la Riera. Las dos primeras en fechas concretas amplían su horario hasta las 23:oo de la noche cada día (incluidos sábados y domingos), y por otra parte la Riera abre todos los días, incluso los festivos, y durante fechas señaladas puede accederse durante toda la noche.

Pero bueno, cuando han pasado estas semanas de estrés y presión absoluta Palma nos ofrece un amplio abanico de posibilidades para que la vida estudiantil sea de lo más divertida. Durante el invierno la ciudad se inunda de luces de todos los tamaños y formas. Pasear por las Ramblas, por el paseo del Borne o por la plaza España es de las mejores opciones, no sólo por el ambiente navideño que se respira sino también por la cantidad de puestos que se instalan y llenan de vida las calles de la capital balear. Aún así, no se puede dar un paseo por el centro y no pararse en Can Joan de S'aigo, una de las cafeterías más famosas de la ciudad y a la que tienes que acudir con la mentalidad de hacer casi tanta cola como en cualquier cine los días de 2,90€ por entrada.

Los fines de semana lluviosos podrían ser un buen aliado para la montaña de apuntes que tienes que pasar a limpio, siempre y cuando a tu grupo de amigos no se les ocurra ir a alguno de los cines a pasar la tarde, a la bolera o a Porto Pi a hacer un mix de futbolines y billares. ¡Pero ojo! Que como llueva y en la montaña haga más frío de la cuenta, harán falta únicamente cuatro copos de nieve para que Facebook e Instagram se te llenen de fotos tan blancas cual trailer de Frozen.

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